Nota publicada en el # 8 del fanzine bang-bang
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Matamoros musicalmente es sinónimo de la cumbia, del amor y paz, el lente oscuro, greña larga y el característico brinquito, y salvo contados casos la escena roquera poco se conoce fuera de la ciudad ya ni decir del estado.
Pero en todo progreso hay cambios y esto se esta notando con las bandas nuevas, sin embargo aun es fácil remontarnos a los orígenes roqueros en la ciudad, tan solo bastan algunas coincidencias para que suceda, la mas rápida puede ser encontrarte en la plaza con la figura de uno de los pioneros en la escena del Rock Matamorense, tocando acompaño de su llamado combo, melodías sencillas en versiones de un estilo sin complicaciones ni excesos musicales, que le dan su distintivo sonido y que forman parte de su vida con una especial característica, el sonido del rock de los sesentas. Mientras uno escucha, se puede remontar a esa época inicial del rock en nuestra ciudad, y acompañar a Servando Santillana en su camino y su inicio participando como bailarín y cantante de aficionado, y hasta en su encuentro con la música que se dio entre los 13 o 14 años frente a una nevería, maravillándose con “Patrulla Americana” interpretada por la orquesta de Glenn Miller, o la parte que nos interesa de su vida roquera que también es producto de una coincidencia, y sucedió en la entrada de un bar llamado el “Hoyo 19” ubicado en el viejo edificio Virginia de la Sexta y Herrera, cuando el baterista Miguel Gonzalez lo reconoce como el “guero” cantante aficionado y dice a su hermano Francisco que lo inviten a cantar en su banda.

En la foto: Servando Santillana
Fue así como entra al grupo llamado los “Shakes” era 1962, su participación en la agrupación dejo a nuestro personaje listo para la aventura musical y encaminado a tomar la guitarra como compañera de su voz, para no tener que depender de amigos que le quisieran o no acompañar, fue así que llega a ser parte de “Los Troopers” y crear “Servando y sus Estrellas Azules”, preámbulo para llegar a la formación mas popularmente conocida como “Servando y su Combo”, donde la batería era ejecutada por su hermano Carlos y en el bajo Juan Ignacio Murillo, su popularidad los llevo a presentarse desde bares de mala muerte como el Tunel que estaba en la Matamoros 9 y 10, lugares de moda como el Matamoros café, o el Jesse’s bar, para llegara a Monterrey donde graban material original del cual sobresale “No Hay Lugar” y “¿A dónde fuiste ayer?”.
La primer agrupación en tocar los ritmos del incipiente rock en la ciudad fueron
“Los Sputniks” de
Nacho Fernández quien tocaba el Saxo y se acompañaba solamente de un pianista y un rítmico baterista, en lo que conocemos como
“unplugged”, contagiarían a la población y emergen las primeras bandas de rock como
“Los Golden Boys” y los ya mencionados
“Shakers” luego aparecerían
“Los Fender” que tocaban con instrumentos rudimentarios emulando al equipo
Fender, un poco debajo del éxito que empezaba a tener
“Los Ángeles Azules” creado por
Eduardo Meade y
Armando Guajardo, les acompañaban
José Badiola,
Anarbol González y
Oscar de la Garza, esta banda invita a tocar al guitarrista
José Luis Gazcón de los
“Fender” quien acepta a condición de que se le compre una verdadera guitarra
Fender, y se lleva a su hermano
Manuel el bajista, allá por 1963-64, al tener éxito con
“La Gallina” y
“Bailando Stroll” cambian su y se meten en las líneas roqueras firmemente, viajan a México y su popularidad dentro del rock se ve aumentada con la inclusión del Reynosense
Benny Ibarra, cambian de nombre, ahora para ser conocidos nacionalmente como
“Los Yaki” se dice que fueron la primera agrupación en tocar “covers” de los Beatles en Español, con las rolas
“La vi allá” y
“Quiero estrechar tu mano”.
Esta agrupación fue la más popular fuera de la frontera
Tamaulipeca. Pero la escena local no estaba durmiendo, solo estaba latente esperando despertar al nuevo ritmo, a lo atrayente del novedoso sonido de la guitarra que de ser acompañante en el
"foxtrot" y el
"bebop-jazz" de los salones de baile, pasa a ser el instrumento principal y preferido por los jóvenes roqueros. Es así como entre el 65 y 66 surge el popular
Hector Martinez “El Borrado” (Su participación en la película de
Jodorowski “El Topo” aseguro su nombre al menos en películas de culto) y la banda
“Los Diplomaticos”, de aquí sale
“La Tía” bajista de primer nivel y
Alfonso Zamano el
“Seven” que toca piano, guitarra y flauta, trió de músicos preferidos por
Javier Batiz para acompañarlo. Compartían la escena con
“Youngers” y el requinto de la
“Changa”,
“Firebirds”,
“Los Ferrari” del
Dr. Cortinas y los hermanos
Acuña, Santos y
Jacobo,
“Los Monarcas”, los
“Wonders” y un excelente requintista llamado
“El Gordo Chuy” Jesús López y entre estas dos bandas
“Los Picapiedra” en la batería
Martin Covarrubias, el bajo de
Javier Sáenz, y
Pedro Luis Ortiz un virtuoso de la guitarra que tristemente sucumbió al embrujo de las drogas y aun se le ve deambulando por la ciudad. A finales de los sesentas los
“Jetson” con
Juan Cerrillo en la voz, quien fue sustituido por
Rudy Saldaña, cuando tiene que ir a combatir a
Vietnam, vivieron la mejor época de la agrupación, en la guitarra requinto
Juan Pérez y en la rítmica
Mario Puente, mientras la batería era tocada por
Daniel López y el bajo
Oscar Vazquez, secundados por
“La Dimensión” con el baterista
Oscar Treviño,
Daniel Cortinas al bajo,
Beto Zuñiga en la guitarra,
José Luis Valdez al teclado y en la voz
Juan Cerrillo, empezaron a cambiar de ritmo, llega la época del rock bluesero, psicodélico.
El movimiento no podía pasar desapercibido, era tan atrayente que muchos querían tocar y ser protagonistas de bandas donde la guitarra predominara, es así como
Oscar Treviño baterista forma la primera banda en crear rock original
“El Tercer Acido” junto con
Jorge Vega bajista y
Luis “el blues”, pero no era fácil conseguirse de instrumentos, es en esta parte de nuestra historia donde entra en escena
Porfirio Garza, padre de
Jorge a quien alimenta su gusto por la música y empieza a comprarle equipo para que toque con sus cuates,
Jorge se convierte poco a poco en productor de bandas e impulsor de valores, pues tenía lo más importante, los instrumentos, este fue el campo de cultivo donde germinaron las semillas rocanroleras que nos llevaran a la formación de la banda mas popular de nuestra ciudad.
Jorge se va a estudiar y es su padre quien da uso al equipo manejando a las bandas, la ciudad se llena de rock duro y psicodélico que predominaba, esos fueron los días de
“Los Salvajes” y
“Los Picapiedra” en su segunda formación,
“Los Misioneros” y con ellos una generación de músicos brillantes,
José Luis Castañeda “La Zorra” pero más popular como
“Chili”,
“El Pepsi” Jorge Vega Sánchez,
Arturo Gutiérrez “El Bule”,
“El Guayabero” Miguel Elizondo,
Rolando Blanco, por mencionar solo a algunos, ¿y el rock fresa? Ah ese era
“Peace & Happiness”.
Esta parte de la historia también fue característica por el frecuente intercambio de integrantes en las bandas cosa que en los sesentas no sucedía con frecuencia,
“Siglo XXI”,
“El Chaparral”,
“The Believers”,
“Funk” y
“Shotgun”, de unas y otras fue como
“La Libertad” empieza a cubrir la ciudad con su rock atrevido, los integrantes intentan fusionar e incorporar nuevos sonidos de los instrumentos amparados al embrujo que da el escuchar el rock vecino,
Agustín Zambrano se convierte en el guía de este estilo, un notable trío pocas veces superado en la ciudad, le acompañaban
Oscar Treviño batería y
Javier Sáenz Guevara en el bajo, y es sustituido por el popular mejor bajista que he visto
Rolando Blanco, se dice que hasta el ahora famoso pintor
Humberto Jiménez “El Querreque” incipiente baterista formo parte de esta banda, que fue creciendo y transformándose en su alineación. Hasta derivar en
“Freedom”, A veces unos a veces otros y
“La Libertad” de
Oscar Treviño, Javier Sáenz,
Emilio Iñiguez, Alejandro Mixi y
Agustín Zambrano, se va transformando en
“Freedom” banda portentosa en toda la extensión de la palabra, capaces de recrear sonidos progresivos, rock duro bluesero y además usaba piano tocado por
Felipe Márquez, y que tenia la particularidad de que todos sus integrantes cantaban.
Sumando el aporte de la parte fresa del rock citadino que siempre ah existido de
“Zapato Blanco” sale
Juan Ferral,
Leonardo Avalos y
Mario Peña quienes fueron seducidos por la enigmática, atrayente, y seductora personalidad de
Azkary, y pasan a ser conocidos como
“OK Selene” de ahi tambien se alimento
“Rio Grande”, y
la parte roquera fue con los notables
Mario Peña, y
Jesús Tavares junto a
Beto Zúñiga y
José Luis Castañeda “Chili”, esta pareja a mi juicio los mejores guitarristas que he conocido y maestros también de una buena parte de los chavos músicos de bandas posteriores, Los bateristas
Rodolfo Cruz Figueroa “El Caballo” un tipo con una precisión y asombrosa capacidad de improvisación que transformaba en memorables sesiones musicales,
Martín Covarrubias tan bueno que hasta el jazz le queda corto, caso similar en
Sergio Barrientos, buen amigo y colaborador de cantantes famosos, (
La D’alessio) y
Juan Ferral, de quien recuerdo ejecutaba con absoluta precisión una y otra vez su batería como si fuera copia de la rola original. Esta fue la antesala para formar
“Rio Grande” la banda más longeva de la ciudad y que a perdido poco a poco a sus integrantes entre ellos al carismático cantante
Luis Laurent, más conocido como
“El Gordo Loran”.
En la foto: Chili y LoranInician la banda Chili y el Gordo, quienes invitan a Beto Zuñiga y Juan Ferral, y se les une también Checo Barrientos, al irse junto con Leo Avalos, entra Rolando Blanco, y se van de gira al DF, son invitados a “palomear” en el “Wendy´s” y con el Tri se presentan en el teatro 20 de Noviembre, el éxito obtenido hace que sean contratados para tocar los fines de semana, obligando a la banda reestructurarse por la carga de trabajo en la ciudad y los cansados viajes al centro del país, no se complican y aprovechan una banda destacada de Rio Bravo, Tam, llamada “Midnight Sun” quien tenía un carismático cantante, en “El Chuta” Juan Antonio Montelongo, es así como una banda cubre dos ciudades, cosa que no les fue difícil, ya habían tomado suficiente experiencia de sus formaciones involucrando dos cantantes, dos bateristas y hasta tres guitarras.
Esta súper banda logro lo que muchas nunca han podido, lidiar con las personalidades y egos característicos de sus integrantes pero anteponiendo siempre su gusto por la música que fue mayor a sus fines comerciales, ninguna otra a sabido aprovechar y dar libertad de ejecución a quienes la formaron, eso fue lo atrayente, supieron conjugar sus habilidades, a veces sonaban “funkies”, como cuando Rolando experimentaba y sacaba solos en su bajo, manejando además un dinamismo sobre el escenario compitiendo hábilmente con sus cantantes y forzándolos a dar más de sí y ganancia para los escuchas, otras se oían “jazzeros”, cuando Leo era el conductor, si era la parte de las baterías la que se trataba de exteriorizar, El Caballo desplegaba una extensa sabiduría y conocimiento de cada sonido sacado a su instrumento, Ferral, y su precisión matemática tal vez era el menos notable en hacer solos personalizados, pero si la rola era cover, parecía que escuchabas a los mismos originales del acetato, lo mismo Checo su capacidad le hacía llevara a la banda por donde el indicaba con su ritmo y qué decir de las guitarras, habilidosos todos en su manejo, “Chili” aportaba el “feeling” y Beto la inmensa capacidad para manejar los tiempos en su recorrido por el diapasón, sacando impresionantes notas que hacían palidecer hasta a los cantantes en turno, que tomaban tanto el blues delicioso predominante cuando Loran cantaba, pero Chuta no se quedaba atrás su canto roquero, fue inspirativo a una nueva generación de chavos habituales a oírlos tocar lo mismo en el Tec de memorables conciertos que en Bellas Artes donde se dio una época gloriosa y en donde los músicos, empezaron a influenciar a los chavos.
Fragmento de libro en preparacion que contendra la historia roquera de mi querida ciudad Matamoros
Continuara
Mi agradecimiento a las personas que otorgaron su tiempo, platica y recuerdos para este proyecto que será publicado por editorial calavera próximamente, compendiando la historia roquera de la ciudad.
Roberto Zúñiga Castro, Servando Santillana, Rolando Blanco y Oscar Treviño
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